Ene
31

Ayer -Jueves- cometí un exceso. Me salté mi dieta regular de DivX integral selecto y me metí una doble sesión de cine. No vamos a entrar en los antecedentes, pero aprovecho para saludar a aquellos que lo hicieron posible con sus esforzadas gestiones. Mis cansadas nalgas después de casi 5 horas de butaca han sufrido lo suyo, pero mereció la pena.

intercambioDe primero, El intercambio. Clint Eastwood dirige, Angelina interpreta. Me gustó la dirección de actores, me gustó la fotografía con dominancia de los tonos azules y grises, me gustó la dirección artística. No me gustó demasiado la historia, otro “basado en hechos reales”. Angie madre coraje, se ve que está sensible con el tema. En algún momento se me hizo larga, y ciertas escenas me parecieron gratuitas e innecesariamente lacrimógenas. Una buena película, bien hecha, sin más.

benjiEl plato fuerte del día: El curioso caso de Benjamin Button. David Fincher al volante, Brad -y con esto hacemos la parejita- Pitt con el personaje que da nombre a la película, Cate Blanchett la chica de la historia y Julia Ormond (¿dónde se había metido esta chica? Habrá que echar un vistazo a imdb) de narradora. Preestreno VO subtitulada, un lujo para esta nuestra ciudad.

Es un peliculón y hay que verlo. Fincher se sale, la historia es genial y la forma de contarlo aún mejor. No puedo encontrar ahora mismo un defecto a la película salvo un final un poco pensado para exprimir los lagrimales. Peliculón, no he visto Slumdog Millionaire -que ganas tengo, también- pero desde luego lo va a tener difícil para superar a Benji. Para el que no lo sepa todavía, Benjamin Button nace en torno a ¿1926?, un bebé anciano que va rejuveneciendo con la edad, en el sentido contrario de lo habitual. Su vida, obra y milagros. Aviso que a partir de ahora SPOILERS INCOMING :)

Como recomendación, si la veis: atentos al mensaje de la película. Yo tengo mi interpretación, que ha sido curiosamente opuesta a dos personas con las que he hablado del tema. Creo que toda la película gira en torno a la vida y la muerte, cómo disfrutar la vida, cómo aceptar la realidad de la muerte para ganar perspectiva sobre lo que merece la pena y lo que no. La gente que conoce Benjamin le va enseñando pequeñas moralejas, generalmente en el momento en el que salen de su vida. Y ese mensaje conjunto resulta no ser ni moñas, ni idealista, ni religioso, ni nada parecido. Son cosas sencillas, quizá de sentido común, pero que da para pensar. Mucho. Y ya os he comentado alguna vez que me gustan las películas que me hacen pensar ¿verdad? :)

Ene
28

Como todos los días, cojo el autobús de siempre para ir a la oficina. A veces, el señor conductor tiene puesta la radio. Te puede tocar Fede Losantos, a veces el andaya de los 40. Hoy no se qué emisora tenía puesta, pero ha sido inesperado, placentero y evocador.

Si, amigos, a lwrdo le fue a mandar, nada menos, el muy cabrón.

Estas tías tienen algo que me llega dentro. La marcha que tienen, el carisma, vestuario, estilismo. Modositas, pero modernas y picaruelas con disimulo. Y sobre todo, el mensaje:

Como recuerdo aquel piano

su melancólica canción

la multitud, aquel rincón

se perturbó con un disparo.

Sabes que allí encontré tus ojos

yo te vi fuerte junto a mí

tu voz viril me dijo así:

Un wiski yo, y tú tequila

El diablo te mandó a Laredo

(el diablo, el diablo)

pues supo que yo estaba allí

tan guapo yo te vi

pero me resistí

porque pensé

es pistolero

El diablo te mandó a Laredo

(el diablo, el diablo)

pues supo que yo estaba allí

ya no te quieres ir

tú vivirás aquí

dame el amor

de caballero

Como recuerdo aquel piano

y a ti jugando con ardor

ganabas tú, reía yo

todo el dinero fue a tu mano

Y ahora te marchas de Laredo

nadie te quiere en la ciudad

qué voy hacer

contigo iré

y tú serás mi prisionero

Un tipo guapo, fuerte, rudo, llega al pueblo, pega un tiro, entra al bar, y le dice a una tipa lo que tiene que beber. Tahúr y posiblemente poco dado al compromiso, se lleva a la moza con él. Y ella piensa que lo tiene controlado (”mi prisionero”) y que le va a dar su “amor de caballero”. El mensaje que llega de los 70s. Y luego nos preguntamos porqué triunfan los macarras de hoy en día.

Ene
18

En el último año, mi carga de trabajo ha aumentado notablemente. La vida profesional ha comido un buen trozo a la vida personal, y curiosamente, lo hago con gusto, porque trabajo en mejores condiciones. El cansancio de tanto trabajo hace que en los findes me haya instalado en una cómoda rutina, descanso y tranquilidad. Entre unas cosas y otras, apenas soy consciente del paso del tiempo: este último año ha pasado como un rayo por delante de mis ojos, y solo a principios del año entrante, mientras consumía mis últimos días de vacaciones, me he dado cuenta. El tiempo se ha acelerado, y la situación no va a cambiar a corto plazo.

Cuando echo la vista atrás, no deja de alucinarme lo rápido que pasa todo. Tengo 34 años y me parece que fue, no ayer, pero no hace tanto, cuando era prácticamente un adolescente y mi edad actual me parecía algo remoto. Siempre digo que soy un nostálgico y posiblemente influya mucho la cercanía con la que recuerdo el pasado. Creo que soy feliz ahora, no se si más que entonces, pero echo terriblemente de menos cosas que ya no están a mi alcance. Hace apenas tres días comentaba con uno de mis mejores amigos que me encantaría quedar con alguno más e irnos de botellón a la playa. Así, como suena. Seguramente más bonito así en proyecto que una vez puestos, que si hace frío, que si qué incómodo, ya sabeis. Pero merece la pena intentarlo por recuperar las risas, las confesiones, aquella jodida sensación de lealtad incondicional.

Y todo pasa, y todo cambia, y nada es mejor ni peor, solo diferente. Y el tiempo se escurre entre las manos, sin darnos cuenta, la rutina se convierte en anestesia. Ya no hay botellón en la playa, no hay muchedumbres en el Río de la Pila, no nos corremos las clases para engullir comida rápida y copiar videojuegos. Pasamos el tiempo con la familia o con los compañeros de trabajo, porque el tiempo para los amigos es escaso, por nuestra parte y por la suya. Como montados en un carricoche de atracción de feria, circulamos por unos raíles por un circuito, el mismo por el que todo el mundo pasa, y no nos damos ni cuenta.

Yo no hago propósitos de año nuevo, porque me parecen una chorrada. Pero si que me he propuesto, y las fechas son casualidad, rebelarme un poco y quedar más con la gente. Así que avisados estais: voy a dar el coñazo a base de bien. Espero.

Ene
14

Soy un vago. Dedico todo mi tiempo libre al hedonismo y no hay espacio para escribir nada ni a nadie. Dicho esto, el hedonismo tiene algo bueno, desde vuestro punto de vista: tengo experiencias agradables que contar. Por ejemplo: películas que he visto y recomiendo.

jvcd JCVD

Porque no es lo que te esperas.

Porque hace algo original, diluyendo la frontera entre persona y personaje.

Porque demuestra que, hoy por hoy, el mejor cine no se hace en Hollywood.

larsLars y una chica de verdad

Porque nos dice algo nuevo sobre la soledad, y cómo a veces nosotros mismos somos nuestro mayor enemigo.

Porque todo el mundo conoce a alguien con el que Lars tiene algo en común. A veces, uno mismo.

Porque es imposible que tanta gente finja para ayudar, pero es bonito verlo en el cine.

imagesCinturón rojo

Porque a veces parece que los principios en este mundo no valen para nada. Y no debería ser así.

Porque el honor es algo muy difícil de definir, y esta película lo clava.

Porque la paz que irradia el protagonista cruza la pantalla.

Y todo esto cuando ya daba por perdido el 2008, cinematográficamente hablando.

Dic
19

Los que me conoceis ya sabeis que mis géneros novelescos son mayormente la ciencia ficción y la fantasía, seguidos de lejos por la novela histórica y el thriller ocasional. Curiosamente, ha caído en mis manos el libro del título de este post, que no se encuadra en ninguno de los géneros anteriores, y me tiene totalmente enganchado. No lo he acabado todavía -pero he leído el final, algo que siempre hago para disgusto de los antispoiler- y ya estoy cantando sus alabanzas, cagaprisas que es uno.

wao1El autor del susodicho es Junot Díaz, y recibió el premio Pulitzer por su trabajo. En España, el título de esta obra es “La maravillosa vida breve de Oscar Wao”, editorial Mondadori. Nótese que difiere levemente del de mi edición, la cual tiene toda la pinta de ser una traducción para el mercado latinoamericano. No se si habrá diferencias apreciables en el texto, pero desde luego mi versión me gusta tal cual está. Llena de localismos dominicanos (supongo) que, por novedosos e incluso musicales en ocasiones, me resultan muy agradables. Y bien mezcladitos con vocablos en inglés, spanglish and everything in between, ya tu sabe no más. Para aportar aún más verdura a la ensalada, Junot -no le importa que le tutee, seguro- demuestra un conocimiento sin par de los profundos misterios del frikismo, lo cual le permite comparar al dictador Trujillo con Sauron y su parafernalia, insertar célebres citas clásicas de héroes ya sea Marvel o DC, referenciar los más oscuros pasajes de la historia klingon, decorar habitaciones adolescentes con posters de manga, y en general, hacer creer al lector que el narrador en primera persona efectivamente es el epítome del nerd. Adórnese con profusas notas al pie explicando al lector no iniciado esas cosillas que, hoy en día, ya están en la delgada línea que separa la cultura pop del frikismo inquietante, para no dejar a nadie fuera de juego ,que queda feo.

El resultado es una dramedia -cada día uso más ese término, RAE a ver si nos aplicamos- muy vistosa, chillona, de personajes muy diferentes por cultura y contexto a lo que solemos leer. Personalidades con los leves matices que tienen las personas de verdad y que, en su justa medida, son entrañables, porque nos hacen humanos, y porque podemos reconocerlas en seres queridos, amigos, o incluso nosotros mismos. El coraje que un día descubres cuando las cosas ya no pueden estar peor y que pensabas que no tenías, la sonrisa agridulce en un momento feliz de una vida desesperada, la sensación de volver a casa tras años de ausencia y retomar amistades donde las dejaste, porque realmente era amistad para siempre… dejo aquí las moñeces porque no quiero que descienda mi impresionante cota de 3 visitas mensuales al blog, espero que hayais cogido la idea.

Junot Díaz tiene otros libros y me ha picado la curiosidad. Quién sabe, igual he descubierto un nuevo filón literario que explotar, que la verdad es que ya necesitaba un poco de aire fresco. Ya os contaré.

Dic
11

Series:

  • Seguimos con A dos metros bajo tierra, temporada 2. Es un poco duro, capítulos de 1h y lenta digestión, muy del pelo de Los Soprano, dramedia con altos valores de producción.
  • Nos hemos acabado recientemente la primera temporada de Life. No es especialmente nada, pero nos gustó.
  • Como serie de digestión ligera y rápida, y gracias a la recomendación de Jorge, estamos con Chuck. Además de las virtudes anteriormente citadas, tiene ésta otra.
  • Seguimos viendo Anatomía de Grey. No pregunteis porqué. Creo que en el fondo es para ponerla a parir y volcar semanalmente todo nuestro odio en los residentes del SGH.
  • Yo particularmente sigo con House, cuando no quiero pensar, y BSG cuando tengo ganas y tiempo de ver una serie como Dios manda.

En el apartado películas, muchas han sido las vistas y muy pocas las recomendables:

  • Be kind, rewind. Buena comedia, original aunque a veces un poco extraña. Michael Gondry y sus pelis surrealistas nunca decepcionan. 
  • The man from Earth. Solo disponible en VO. La historia de un profesor de universidad que se marcha tras ejercer 10 años en la misma, y en su despedida, revela a sus compañeros que en realidad nació en la época de las cavernas. Las reacciones de éstos ante la noticia son el meollo de la historia. Como una obra de teatro.
  • Wall-E. No pongo enlace porque el que no la conozca, vive en una cueva sin internet. Todavía me cuesta mucho encontrar algo infantil en esta película salvo los diseños. Ojalá algún día Pixar haga películas con actores reales.

Hemos visto muchas más -Bangkok dangerous, Antes de que el diablo sepa que has muerto, Cronicas de Narnia: el principe Caspian, etc- pero realmente las que me han venido a la mente son las anteriores. Por algo será.

Oct
07

Han sido meses de ímprobos esfuerzos, gigabytes en correos enviados y recibidos, cuadros comparativos de agendas a tres meses actualizados una y otra vez… pero hemos logrado nuestra meta. La complejidad de la vida moderna no ha podido con nuestra determinación. Esposas, hijos, vacaciones tropicales e intervenciones quirúrgicas han quedado atrás: lo que Idiondo ha unido, que no lo separe el hombre.

La fecha escogida es Domingo dos de Noviembre de 2008, en Santander. Por lo tanto, me toca ejercer de anfitrión. En principio pensaba reunir dos o tres posibilidades y enviar un sucinto email pero ¿porqué cerrar las opiniones a nuestro selecto y distinguido grupo? Yo propongo, y el que tenga algo que decir, que lo diga.

Mi primera opción: El Redoble. Sito en Puente Arce, a escasos 10 minutos del centro, en mi opinión es de los imbatibles en calidad – precio. Su especialidad, los arroces, pero su carta es bastante completa. El entorno es correcto, su carta de vinos amplia y el servicio impecable. En el lado negativo, hay que conducir un poco. La web no le hace justicia, por cierto. Aprox 30 € por persona. En ésta línea, mi padre prefiere éste otro, pero yo no he estado.

Mi segunda opción: Taj Mahal. Restaurante hindú en pleno centro. Más de 100 platos, servicio correcto, cocina bastante buena y raciones ajustadillas, aunque en mi opinión su edad de oro ya pasó. Diferente a todo lo que hemos ido hasta ahora, aunque Burnett ya ha estado al menos dos o tres veces y lo bueno sería ir a uno más novedoso. Pero en fin, una opción exótica tenía que haber. Unos 25 eusebios por persona.

Mi tercera opción: si no está roto, no lo arregles. El chuletón a la piedra es posiblemente uno de los más nobles pasatiempos a los que puede dedicarse un gentleman, como bien quedó demostrado en la edición 2007 del Deustopride. Las opciones aquí son ésta, o ésta otra. No tengo precios, pero calculo también unos 30 €.

Estoy abierto a sugerencias, pero ojo, que el listón de las tres ediciones anteriores está muy alto!

Sep
30

En la prensa convencional, la televisión y otras fuentes de noticias no paran de recordarnos que los videojuegos son un sector al alza, que tiende a superar a la industria cinematográfica, entre otras dedicadas al entretenimiento. Está claro que en los últimos años los inversores han tomado buena nota del dato, y las compañías como EA o la recientemente fusionada Activlizzard ya no son para nada esas compañías de tamaño pequeño o medio de antes. Al contrario, son auténticos diplodocus del ocio electrónico, con una horda de accionistas tras ellas que claman por sus beneficios.

Esto tiene varios efectos en nosotros, los consumidores. La primera, el presupuesto para desarrollar un título en estas compañías se dispara, al menos en teoría. Y, de nuevo en teoría, eso debiera producir videojuegos de más calidad. Por desgracia la segunda consecuencia es que la calidad pasa a un segundo plano frente a la rentabilidad. El beneficio prima, y eso implica salvajes campañas de marketing, EULAs plagadas de mecanismos legales que nos dejan indefensos frente a eventuales reclamaciones y modelos de negocio que son auténticos sacacuartos.

Dentro de este último punto me causa especial indignación el tema de la propiedad virtual. Para empezar, resulta que no compramos los juegos -caracoles!- sino el derecho a jugar a ellos, el cual puede ser revocado si incumples una EULA que tiene más capítulos que la novelización de Santa Bárbara. Revocación sin devolución del importe de compra, ni qué decir tiene. Asimismo, en el terreno de los MMOs, ni tu personaje, ni tu equipo, ni nada que hayas podido lograr en el juego tiene un caracter de propiedad: básicamente es un alquiler que la compañía propietaria puede cancelar unilateralmente cuando le plazca, dadas las condiciones de las EULAs. 

En EE.UU. quizá el ciudadano medio está levemente menos indefenso ante el abuso corporativo gracias a que la demanda civil es como aquí la crema de orujo, todo el mundo pone una después del postre. Pero en la UE y España en particular, eso no se hace, que es muy caro. Así que si te gastaste 150 euros y 100 días de tu vida (/played) en construir un personaje en un videojuego y un día hay un malentendido, es el momento en que tienes que plantearte volver al LEGO, cuyos ladrillos son legalmente tuyos cuando los compras. Al menos por ahora.

¿Porqué será que el sistema me recuerda al vasallaje feudal? Menos mal que en el capitalismo tienes una maravillosa opción, la única forma de protesta que permite el sistema: ¡no compres! Desgraciadamente, esa opción solo tiene peso cuando se ejecuta en masa. Cosa que no va a pasar. Así que nos toca seguir consumiendo en condiciones abusivas, porque en el fondo, colectivamente lo estamos fomentando. Creo que, en realidad, esta facilidad para el abuso tiene que ver con el famoso tema de la propiedad intelectual que convierte al propietario en Dios y al consumidor en un corderito, pero esto ya es tema para otro post. Otro día.

Sep
21

Yo siempre fui un chico delgado. Hasta los 21 aproximadamente, en cuyo momento seguí siendo delgado pero se empezó a desarrollar, digamos, el abdomen. Y no me refiero a algo siquiera levemente cercano a una tableta de chocolate: abdominales tengo, pero solo uno. Lo que empezó a los 21 como una graciosa tripita ahora amenaza con convertirse en señora panza, así que hace tiempo que intento combatirla. De momento, la mantengo a raya como tripa regular, aunque es una guerra encarnizada.

Este verano me animé a empezar a correr, un poco. Sobre todo porque detrás de mi casa hay un campo de rugby, que utiliza el equipo de ídem de la Universidad de Cantabria durante la temporada lectiva. Ignoro si es propiedad de la UC, de la Consejería de Cultura y Deporte o qué, pero vamos, no hay valla ni nada que se le parezca, y es habitual encontrar gente en finde corriendo, paseando, cruzándolo para atajar e incluso alguna vez tomando el sol. Así que empecé a trotar alegremente por el campo, hippie de mí. A los dos meses hasta le he cogido el gustillo, y ya soy capaz incluso de adelantar a ancianos con andador. Bueno, a algunos.

Y aquí que desde hace unas semanas, me encuentro con que un señor, que ejerce a la vez de entrenador del citado equipo de rugby y de cortacesped del campo, se ha empeñado en que la gente deje de correr. Con tan mala suerte que pasa justo a la hora a la que suelo salir yo, así que yo pago los pecadillos de todo Peñaca. El señor me dice que corra por el exterior, que sino le compacto (?) la hierba y luego queda mal para su amado equipo de universitarios. El exterior que él cita está plagado de agujeros, zanjas y piedruscos, ideal para una carrera de obstáculos en la que ganara el último en pie, así que me limito a correr por el exterior de la demarcación del campo, pero tampoco le gusta a este amable señor.

Y yo me pregunto: ¿realmente tengo que dejar de correr por el susodicho campo, que usan por cierto dos veces por semana para entrenar y a veces una para jugar? ¿Quien paga realmente el campo? ¿Porqué una propiedad pública solo la pueden disfrutar unos pocos? ¿Será simplemente que tengo una pataleta o es realmente injusto, qué opinais?

Sep
16

 

 

Y aquí estamos, otro año más, en la dolorosa tragedia de la jornada partida. Atrás quedan las tardes plenas de siesta, playa y ocio variado. Y como en la vuelta al cole de los niños, me pongo de berrinche. Bueno, en realidad lo mismo pero en adulto: estoy de una mala ostia que te cagas.

 

Yo tengo la suerte de que en mi trabajo tenemos un sistema de horario flexible que nos permite, jugando con las horas de entrada y usando un mínimo de una hora para comer, salir a las seis de la tarde en el mejor de los casos. Y además tengo otra suerte que es vivir en una ciudad en la que tardas 25 minutos en ir de punta a punta, con lo que tampoco pierdo demasiado tiempo volviendo a casa. Y pese a todo la diferencia con respecto de la jornada intensiva -de 8 a 3- es una barbaridad.

Cuando salgo a las 3, en torno a las cinco de la tarde ya ni me acuerdo de lo que he hecho a la mañana. Me da para hacer planes, para quedar, para holgazanear si es lo que quiero. Generalmente eso redunda en que salgo más, pese a que al madrugar más tendría que acostarme antes. Pero moralmente es una gozada porque me siento dueño de mi tiempo, y el stress se diluye como el vino en la casera.

Por el contrario, hoy cuando llegue a casa no me voy a quitar el chip laboral. En seguida tendré que empezar con hacer la comida del día siguiente, y otras dos o tres tareas domésticas más. Cuando quiera darme cuenta, son las nueve, cenita, un poco de tele y a dormir. Repetir hasta el Viernes. Así que los días pasan a toda velocidad, uno detrás de otro, todos iguales. 

Seguramente cualquier mejora a esta situación pase por la famosa jornada laboral de 35 horas, que en un país tan supuestamente improductivo como España me parece absolutamente inviable. Pero en fin, por pedir, que no quede. El que no llora, no mama.