Maravillosa paternidad

Angry babyTodavía hoy recuerdo el día que, de niño, descubrí una de esas grandes revelaciones de la infancia. Una de tantas cosas que te va haciendo darte cuenta de que la vida no es maravillosa, ni mucho menos.

Hay veces que no puedes hacer lo que te da la gana

Obvio hoy en día. Empieza cuando tienes que ir al colegio, o cuando no te dejan acostarte tarde. A partir de ahí van saliendo normas, obligaciones, impuestas desde fuera: los deberes, la catequesis, la clase de piano, ordena tu cuarto… Llega un momento en que empiezas a ponerte tú tus propias obligaciones. Finalmente un día eres adulto, y eres tú el que escoge qué obligaciones va a tener. En algunas, con más opciones y en otras, con menos, porque al fin y al cabo, hay que comer.

Creo que no hay otra cosa que más atente contra quién soy que ésa: que me obliguen a hacer algo que no quiero hacer. Yo lo tengo muy claro, tengo que trabajar y no me gusta. No me gustan los horarios, no me gusta tener que aguantar a necios. Me gusta lo que hago, pero no como trabajo, sólo como actividad. Desgraciadamente, necesito el dinero, así que trabajo para poder vivir. Vendo 40 horas cada semana, a cambio de dinero para poder disfrutar las otras 128. Merece la pena.

He tomado también otros compromisos: tengo una relación con una persona con la que convivo. Antes de tomarlo, sopesé pros y contras y decidí que quería hacerlo. A veces es bueno, a veces es malo… está claro que tiene un coste, pero la recompensa lo vale. Merece la pena.

En ocasiones también he adquirido deberes, obligaciones, por razones diferentes, pero seamos claros: si lo hacemos es porque algo ganamos, aunque sea satisfacción moral. Y a veces nos equivocamos, y la recompensa no era tanta. Gracias a Dios casi siempre podemos dar marcha atrás: podemos dejar el equipo de badmington, las clases de ikebana, a aquella novia petarda. Lo que sea. Pocas cosas hay que no tengan vuelta, y esas son precisamente las que hay que tener un cuidado de cojones, porque si la cagas, a joderse tocan. Mecachis.

Y de nuevo aquí asoma la cabeza (nunca mejor dicho) el tema de la paternidad. Qué maravilloso es tener hijos. Preguntad por ahí, a ver si no es cierto. Todos los padres que conozcas estarán encantados de contarte lo maravillosa, lo plena que es su vida ahora que tienen nenes. Curiosamente es algo indescriptible, algo que hay que experimentarlo para entenderlo… pero aun así, es maravilloso y deberías tener unos cuantos.

Claro, nadie habla del coste. Y no me refiero al dinero, que también. Me refiero a lo que, para mi, es el valor más alto que hay: tener un hijo se paga con tu libertad. Cuando tienes hijos, tu vida deja de pertenecerte en absoluto y pasa a ser de los nenes. Trabajas, vuelves a casa, a hacer caso a la familia. Ayudales con los deberes. Dales de cenar. Bañalos. Limpia su ropa. Acuestalos. Te queda ¿una hora? ¿quizá dos? de hacer lo que quieras. Podrías pensar que está el finde, pero no te engañes: los fines de semana no podrás hacer tampoco lo que quieras, solo actividades familiares. A casa pronto, que los nenes se cansan y se ponen pesados. Igual te apetece copular, pero shhh, sin que los niños se enteren, rapidito y a dormir.

Yo no tengo ni idea de cómo lo ven los demás. Se cómo lo veo yo, y es que la recompensa contra ese coste tendría que ser del calibre de que te toque la primitiva y te venga Scarlett Johansson a dar la pasta en mano. Adoro mi vida, y adoro hacer lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Adoro poder estar ratos a solas, el silencio, la calma. Pero sobre todo, adoro mi potestad para escoger en qué quiero emplear mi tiempo libre. En Verano, salgo del trabajo a las 15:00 y tengo 9, quizá diez horas de mi propiedad, para hacer con ellas lo que me place. Como en el anuncio de Mastercard, eso no tiene precio.

El salto de fe que debería de dar para renunciar a eso me resulta totalmente alienígena. Es más, soy totalmente incapaz de entender como gente racional toma esa decisión tras sopesar los pros y los contras, si es que lo hacen. Y es evidente que hay gente que toma esa decisión, y se equivoca. Esos padres que, misteriosamente, siempre salen tarde del trabajo y se entretienen “con una gente de la oficina”, llegan a casa con los niños ya acostados, con las ganas que tenían, fíjate. Y los viajes de negocios. Y esas madres que encasquetan a los niños a la guardería, después la niñera, la tata, la abuela, la tele, la playstation. Cualquier cosa con tal de recuperar un poco de aquella libertad, perdida para siempre (bueno, quizá solo para los próximos 16 años) por una decisión irracional, influidos por “Ten un nene” ™, el producto con mejor marketing del mundo. Conozco gente en ese caso, cada vez más, y es una situación en la que nadie gana: ni los padres, ni los niños.

Es evidente por lo mucho que he escrito hasta ahora que lo he dado bastantes vueltas. Lo suelo hablar con conocidos y amigos. Cuando explico todo esto, obtengo varias respuestas tipo, las escribo para que os ahorréis los comentarios:

  • Si todo el mundo pensara como tú, iríamos jodidos (seguramente, pero lo contrario sería comportarse como si todos fueramos solidarios y tal, eso ya es ficción de otro nivel)
  • Mucho hablas ahora en contra, y luego por la boca muere el pez (es posible, quizá más adelante sea capaz de entender la recompensa. Pero hoy por hoy no puedo).
  • Al final, es una decisión que toman dos (claro que si, pero si no voy a ser feliz con una decisión de pareja, prefiero buscar otra pareja que piense como yo, gracias)

Lo más probable es que me esté dejando otros topicazos, ya se os ocurrirán a vosotros, no me cabe duda.

Para acaba, me gustaría dejar claro que respeto mucho las decisiones de cada cual, siempre y cuando sean meditadas, conscientes y luego se sea consecuente con lo que se decide. Pero me parece mal que la gente, a nivel individual y colectivo, te anime, te incite y te estén publicitando de forma engañosa la idea de la paternidad, que es algo muy serio y, me temo, muy costoso a nivel personal.

Creo que eso es todo. Ahora, a ver qué opinais vosotros del tema.

9 Responses to “Maravillosa paternidad”

  1. He decidido no volver a decirte que mucho reniegas pero al final tendrás tres churumbeles.
    Con esta parrafada te has ganado todo mi respeto en este tema.
    Está visto que lo tienes super claro y que con la ‘campaña de marketing’ no te la cuelan. Por un segundo, casi me convences a mi.

    Ah, pero la próxima vez pon una foto un poco más angelical, que parece que el nene va a saltar y morderme :P

    Salu2

  2. CLAP CLAP CLAP!!!!!!! referente a los comentarios que reniegas que la asociacion de Padres felices y unidos te reprocharan a lo largo de los prox días, horas o incluso minutos yo tb creo q voy a opinar:

    “Si todo el mundo pensara como tú, iríamos jodidos”o ” “joderiamos” con perdon más.. la peña veo q anda pelin egoista pq con ese plantamiento me hacen reflexionar que el traer un niño al mundo es un acto egosita por el cual los padres quieren buscar un entretenimiento, una pension o alguien que les
    vaya a cuidar cuando ellos sean incapaces… lo habias pensado?

    “Mucho hablas ahora en contra, y luego por la boca muere el pez ” Impaciente por ver a los Joselitos corriendo detras de papa ;)

    “Al final, es una decisión que toman dos “, segun experiencia personal creo que el 85 % de los casos de paternidades, el paso final lo toma la mujer, me imagino q evidentemente ella tiene una fecha límite q el padre no lo tiene, pero aparte de la barrera física creo que el tema maternidad llamemosle instinto o como os suene mejor es mucho mayor en la mujer, y con esto no quiero generalizar pero creo q es un hecho obvio y quien no lo vea miente.
    Ser Padre o madre es un chollo , pero no seamos cínicos y a DIA DE HOY es un chollo si vamos rollo Brad o Angi, me permito tener 4 ú 8 churumbeles, pq se que siempre tendran ayuda, consejo, cuidados, buena educacion, hobbies y yo siempre podré tener ocio, tiempo libre y la gran suerte de hacer cuando quiera lo que me apetezca….. eso si con o sin mis baybes!!! besos

  3. Me ha quedado bastante claro que tu opinión es firme en cuanto al tema que tratas. Además con un sobrino se quita el “mono”.

    No obstante si algún día te surge alguna duda al respecto y titubeas, te recomiendo que trabajes con niños, ya verás que rápido se te quitan las ganas de procreación…

    Un beso primo

  4. Piolvs, estoy totalmente de acuerdo contigo. Que les den por el culo a los niños ( no en sentido literal, no lo digo en plan pederasta…jajaja ).

    De momento no tengo, y cada vez que me he puesto a pensar en ello, he llegado a la conclusion de que tampoco tengo ninguna gana de tenerlo.

    Si todos pensaran como nosotros iriamos jodidos ?? jaja, el tema es que mas de la mitad de los que tienen hijos no lo piensan mucho antes…llegan un dia pedo a casa, la lian parda, y despues, en muchos casos, el margen de decision que tienen “los futuros papas”, no es ni por asomo el mismo, y entre los nervios, el cabreo, etc, etc, ese cumulo de sentimientos encontrados, nublan la vista y el raciocinio.

    Asi que cuidado en donde meteis la polla…

  5. Si es que desde que Hugo nacio te estan volviendo aun mas loco… que si se te pasa el arroz, que a ver cuando te animas, mira que bien te sienta el niño en brazos mientras veo como tu cara se congestiona a punto de mandarles a todos lo mas cerca pues al carajo por ejemplo.
    Es mas que evidente que esa es una decision que tiene que tomar cada uno y sopesar pros y contras una larga temporada pues el sacrificio es terriblemente terrible… a mi ya me empiezan con los topicos, sobretodo el socorrido ese de “se te pasa el arroz” buah…. si tengo hijos evidentemente los tendre cuando me de la gana y cuando realmente este preparada para hipotecar mi vida muchos años no porque “se me vaya a pasar el arroz”…. me gustaria tenerlos… pero ya se vera cuando.

    Besitossss

  6. Ehy! Muchas felicidades primo! Cada día pesan más verdad? Jeje y lo digo yo… así que me imagino… Bueno dejando el paso del tiempo a un lado. Esto de hacerte un nuevo blog debe ser el efecto del paso de la juventud a… bueno, en fin… que estoy sembrada hoy. Nos vemos. Y muchas felicidades!

  7. Me ha encantado el post. Genial.

  8. Hah, ni que lo hubiese escrito yo… Creo que no somos pocos los que pensamos así, aunque sí los que decimos alto y fuerte lo cansados que estamos de las tópicas y descerebradas (porque no se piensan antes de decírtelas: importa un bledo tu situación o lo que eres o piensas) presiones sociales.
    En cambio, yo sí pienso que seré madre algún día, pero no pronto, claro está. No me molesta para nada el pensamiento de dedicar unos cuantos años de mi vida a otras personas e intentar darles lo mejor de mí y ayudarles a ser felices, pero de momento estoy muy bien siendo un poco egoísta y formando mi persona para sentirme en plenitud ;) Creo que quien siente que carece en su persona, no tiene mucho que ofrecer, y se forman dependencias nocivas y se experimenta cual conejillos de Indias con los más allegados, y creo que esa falta de madurez no debería pagarse llevando con una familia ya que las repercusiones son altamente negativas. Claro que nadie es perfecto, pero a sabiendas, mejor intentar hacer las cosas bien, o no hacerlas :)

  9. @Celia: entiendo que el tema arroz en las chicas es más complicado. Tengo alguna amiga que ya empieza a sentir la presión de ver que se acerca el fin del periodo idóneo, biológicamente hablando (si, ya se, soy un vejete y mis amigos también ;) ) Algún día será otro factor a meter en la ecuación, no tanto por mi como por mi pareja. Por suerte todavía no.

    @Laura: gracias y si, pesan. Lo del nuevo blog es por probar cosas diferentes, aunque casi casi estaba más contento con el anterior.

    @Jimena: yo es algo que no descarto. Creo que eso de “dar unos años” como tu dices llega con más facilidad con el tiempo. Yo ahora salgo mucho menos que antes, viajo menos y en general el tener un hijo ahora me supondría mucho menos sacrificio que cuando tenía 25. Supongo que dentro de unos años sea hasta menos, y quizá entonces lo vea de otro modo.

    @todos: gracias por dar vuestras opiniones. Es lo mejor de soltar estas parrafadas en un blog, el contraste con las opiniones ajenas.


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