Lag burgués

De nuevo sequía en el blog. He gozado de un verano repleto de tiempo y falto de sol, pero aún con esas, he escrito poco, tirando a nada. Miro hacia atrás y me cuesta un huevo recopilar en qué he gastado el tiempo. Las actividades y las horas se difuminan: salir de cenita, bailar, ver capítulo tras capítulo de series, los videojuegos, leer… todo se mezcla en un confuso barullo. Entretenido, pero nada fascinante. Monotonía sin disgustos, que no es poco.

 

Resumiendo lo importante:

  • Por fin casamos a mi hermana, y casi no hemos tenido que poner dote.
  • Mi Queridísima ha encontrado, por fin, un trabajo para ir tirando, y otro que parece hasta bueno.
  • La caldera de mi casa agoniza, pero aguanta. Todavía da calor entre crisis y crisis.

En otro orden de cosas, y retomando un poco el comienzo, creo que parte de esta neblina espesa sobre los dos últimos meses tiene que ver con mi progresivo aburguesamiento. Cada vez hago menos cosas de chico y más de señor. Salgo poco y, cuando lo hago, bebo poco. Muchas cenas son en pareja, con otras parejas, o solo con amigos que hace tiempo que no veo y con los que la charla es 50% nostalgia y 50% cotilleo sobre amigos comunes que no están. La pereza gobierna mi vida y es una ama exigente.

 

Todo ese estilo de vida de persona madura crea una sensación de retraso. Existe un término informático llamado lag, que paso a describir para aquellos apócrifos que lo desconoceis: el lag es el retraso que hay cuando intentas comunicarte con un ordenador que está lejos, lo que tarda la señal en ir y volver. Cuando estás utilizando programas y hay lag, tienes la sensación de que te enteras de todo tarde y por tanto reaccionas a destiempo. Pues así me siento yo, aplicando esta metáfora geek a la vida: tengo lag y no se cómo arreglarlo. ¿Cual es el número de Atención al Cliente de Dios, alguien sabe?

No Responses to “Lag burgués”

Leave a Reply