Tu me das cremita, yo te doy cremita
Nadie se lo esperaba, porque ni siquiera los metereólogos se creen ya sus propios partes. Pero llegó, sin avisar, repentino solazo de Junio en Sábado. Así es: sol y finde, todo en uno. Y ¿qué hay que hacer ante tamaña lotería? Acudir a la playa en masa, furiosos y sin cuartel, y absorber cada grado que se nos ponga por delante. Los que nos gusta la playa, realmente teníamos ya mono de echarnos en nuestras viejas toallas, compañeras de mil siestas, y relajarnos. Y vegetar. Y dejar que la cálida modorra se lleve el stress.
Así que ahí estaba yo, en caída libre hacia el coma de hora y media, cuando un olor llega a mi nariz. Un olor desagradablemente familiar, que olvidas, pero que año tras año te acompaña: el olor a protector solar. Esa sustancia que hoy por hoy se ha convertido en imprescindible en verano. Mi queridísima estaba procediendo a untarse vuelta y vuelta en el mencionado néctar, y yo mientras tanto empecé a sentirme mal por haber cometido la osadía de tumbarme, directamente, sin aplicarme el bálsamo protector. Oh el horror! La culpa! El remordimiento!
Y puede sonar a chufla, pero realmente es un incordio lo de la puñetera cremita. Que si, que es verdad que es necesario, lo tengo asumido. Pero huele mal. Es pringosa. Cuando me la aplico, me siento pegajoso y grasiento, y es asqueroso notar como se te pega la arena. Y además tienes que estar atento para volvértela a aplicar cada hora. Es un invento de Satán. Mejor que el cáncer de piel será, no lo dudo, pero ha acabado con las auténticas tardes de gozosa despreocupación y abandono al sol de nuestra juventud.
Protector solar en pastillas para el 2009. Esa es mi propuesta. Una pirulina, 4 horas de tranquilidad. Tomen nota, laboratorios farmacéuticos del mundo.
Loading...
Uff. Yo hace más de diez años que no piso la playa (sin contar un San Juan en la playa de Ídem de la Canal). Pese a ello, he llegado de Madrid más moreno que mi hermana, que ha ido al solarium; otra razón para detestarme. Pero, sí, recuerdo que era un incordio.
No sé mucho de farmaceútica, pero la pastilla esa la veo complicada. Si acaso un tratamiento en pastillas de, pongamos, un mes como preparación para la playa. Pastillas que aumenten la producción de melanina y tal.
Ummm. Eso iba a ser un buen negocio: moreno (más o menos) natural más rápido y menos quemaduras.
Aún así, la playa tiene arena y gente para verme las lorzas (lo confieso: me avergüenzo de mi aspecto físico), de modo que seguiría sin ir.
Raúl Pedroche - 15 Junio, 2008 at 17:40
la verdad, siendo sincerisima, nunca me pongo. porq si realmente hiciesemos caso al prospecto, tendria q ser puesta media hora antes de ponerte en plan lagartija, y en esta santa casa te digo yo asi como q se sabe con 2 minutos de antelacion. me he acostumbrado a no ponermela
pero porq normalemnte caundo me pongo al sol lo hago dos horas, o dos horas y media, y con eso no te quemas ni con ganas
cuando realmente deberia es cuando hago windsurf, pero hijo, en medio del aparato no vas a pararte para ponerte cremita…
belituca - 15 Junio, 2008 at 21:59