La breve y maravillosa vida de Oscar Wao
Los que me conoceis ya sabeis que mis géneros novelescos son mayormente la ciencia ficción y la fantasía, seguidos de lejos por la novela histórica y el thriller ocasional. Curiosamente, ha caído en mis manos el libro del título de este post, que no se encuadra en ninguno de los géneros anteriores, y me tiene totalmente enganchado. No lo he acabado todavía -pero he leído el final, algo que siempre hago para disgusto de los antispoiler- y ya estoy cantando sus alabanzas, cagaprisas que es uno.
El autor del susodicho es Junot Díaz, y recibió el premio Pulitzer por su trabajo. En España, el título de esta obra es “La maravillosa vida breve de Oscar Wao”, editorial Mondadori. Nótese que difiere levemente del de mi edición, la cual tiene toda la pinta de ser una traducción para el mercado latinoamericano. No se si habrá diferencias apreciables en el texto, pero desde luego mi versión me gusta tal cual está. Llena de localismos dominicanos (supongo) que, por novedosos e incluso musicales en ocasiones, me resultan muy agradables. Y bien mezcladitos con vocablos en inglés, spanglish and everything in between, ya tu sabe no más. Para aportar aún más verdura a la ensalada, Junot -no le importa que le tutee, seguro- demuestra un conocimiento sin par de los profundos misterios del frikismo, lo cual le permite comparar al dictador Trujillo con Sauron y su parafernalia, insertar célebres citas clásicas de héroes ya sea Marvel o DC, referenciar los más oscuros pasajes de la historia klingon, decorar habitaciones adolescentes con posters de manga, y en general, hacer creer al lector que el narrador en primera persona efectivamente es el epítome del nerd. Adórnese con profusas notas al pie explicando al lector no iniciado esas cosillas que, hoy en día, ya están en la delgada línea que separa la cultura pop del frikismo inquietante, para no dejar a nadie fuera de juego ,que queda feo.
El resultado es una dramedia -cada día uso más ese término, RAE a ver si nos aplicamos- muy vistosa, chillona, de personajes muy diferentes por cultura y contexto a lo que solemos leer. Personalidades con los leves matices que tienen las personas de verdad y que, en su justa medida, son entrañables, porque nos hacen humanos, y porque podemos reconocerlas en seres queridos, amigos, o incluso nosotros mismos. El coraje que un día descubres cuando las cosas ya no pueden estar peor y que pensabas que no tenías, la sonrisa agridulce en un momento feliz de una vida desesperada, la sensación de volver a casa tras años de ausencia y retomar amistades donde las dejaste, porque realmente era amistad para siempre… dejo aquí las moñeces porque no quiero que descienda mi impresionante cota de 3 visitas mensuales al blog, espero que hayais cogido la idea.
Junot Díaz tiene otros libros y me ha picado la curiosidad. Quién sabe, igual he descubierto un nuevo filón literario que explotar, que la verdad es que ya necesitaba un poco de aire fresco. Ya os contaré.
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Dramedia? como en tragicomedia?
Akira - 19 Diciembre, 2008 at 14:33
Lo de “dramedia” lo he leído por ahí haciendo referencia a la mezcla entre drama y comedia, según el sentido fílmico de “drama” que viene a ser “todo lo que no sea cómico”. Los Soprano o A dos metros bajo tierra son dramedias, por ejemplo. “Tragicomedia”, por otra parte, me resulta mucho más intenso para la parte de drama de lo que quiero expresar. No se, me suena a una historia que te ríes leyendo pero en la que al final mueren los protagonistas.
Piolvs - 20 Diciembre, 2008 at 23:07