Jun
11

Ayer tuve uno de esos días en los que la tensión y la frustración acumulada en el trabajo acaban explotándote en la cara. No ha sido el primero, y estoy seguro de que no será el último. Cuando llega la racha de trabajo intenso, duro, y para todo el mundo, lo pagamos todos a la vez. Y lo que es peor, es una situación que se alimenta a si misma: cuando la oficina entera está tensa, la gente salta con facilidad, lo que produce aún más tensión.

Curiosamente, con el paso del tiempo parece que mi organismo se ha acostumbrado a manejar el stress por sí solo. Esto es, sin la ayuda de mi fiel amigo, el entrañable Lexatin. Sigo llegando a casa como si me hubieran dado una paliza, drenado absolutamente de fuerzas, pero una hora después he conseguido poner distancia mental entre la oficina y mi vida fuera de ella. Y por Dios que se nota, como de la noche al día. Adios problemas digestivos, adios taquicardias.

Sumado eso a que llega el verano -o eso dicen, porque sigue lloviendo como si San Pedro hubiera activado los aspersores-, empiezo a tener ganas de hacer cosas. Ir a la playa, ir de comida, salir de casa en definitiva. Que ya era hora. Empiezo a notar una rutina aquí: me estoy volviendo estacional, como los osos.

Con las ganas de hacer cosas, parece que también vuelven las ganas de escribir. Que más que de escribir, es más bien tener algo que contar, porque la vida gris en el invierno gris solo produce historias grises, que no merece la pena escribir en este blog ni en ningún otro sitio. A ver, no prometo nada… siendo honestos, quizá esta sea la única entrada en los próximos tres meses. ¿Quién sabe?

Mar
27

Desbancando a mis últimas salsas favoritas, a varios clásicos que han sufrido un revival en mi iPod recientemente, a muchas horteradas pop que la tele me pega y por supuesto al chiki-chiki… el número uno de mi lista (hoy) Mondotek - Alive!

Ya había oído hablar algo del Tectonik de marras en la tele, pero no le presté mucha atención. Ha sido el videoclip este el que, después de captar mi atención varias veces en Sol Musica -lo ponen siempre donde tomamos el café junto a la oficina- el que me ha hecho indagar. He visto el video una docena de veces, hoy.

Maldita sea, estoy viejo para estas cosas… :)

Mar
07

Tengo que dejar de actualizar este blog tan a menudo. Os vais a acostumbrar mal. Pero he visto este vídeo y no he podido evitarlo. Aishwarya Rai, que ahora va de fina en Hollywood con horteradas como La joven de las especias, tiene un pasado bollywood, como todo el mundo sabe. Pero una cosa es saberlo y otra, verlo.

Éste es un buen momento para aclarar que no es cierto que me pasee por casa con un turbante naranja y luciendo un poblado bigote. Bueno, al menos, no a menudo.

¿Traerán Bollywood el Musical al Palacio de Festivales de Santander? …

Dic
21

La explosión de la web 2.0 -o de la burbuja 2.0, según a quién preguntes- tiene varios protagonistas, pero uno de los destacados son las redes sociales. LinkedIn, Facebook, myspace, ya tu sabe. Sistemas en los que, después de registrarte, puedes enlazar y contactar con otras personas porque compartes intereses, porque teneis algo en común. O porque sí.

A alguien se le puede ocurrir aplicar esto al terreno sexual, pero claro, eso debería ser más viejo que la mar ¿no? Al fin y al cabo, el uso de las tecnologías internet para suplir necesidades lúbricas es casi simultáneo a su implantación. En este sentido, existen cosas como match.com o miles de servicios de chat orientados, en principio, a encontrar pareja. Con propósitos románticos o más, ehm, inmediatos, eso ya depende de los implicados.

Pero hoy, hablando con una amiga, hemos detectado un nicho de mercado que -creemos- está sin explotar: el sexo múltiple. Así a lo tonto hemos diseñado un nuevo servicio que, quién sabe, igual nos convierte en los próximos Kevin Rose. Como nombres posibles:

themorethemerrier.com - cuantosmasmejor.com

(admitimos sugerencias, ¿alguien de marketing por ahí?)

El funcionamiento del servicio es poco innovador: te das de alta y empiezas a navegar por los perfiles de otros usuarios. Aquellos que te parezcan interesantes los “marcas” como aceptables. Una vez cada cierto tiempo, digamos al mes, el sistema genera grupos de un cierto número de personas, y a partir de ahí, ya es cosa suya organizarse y quedar para conocerse. En el sentido bíblico del término.

Adicionalmente, puedes “valorar” a posteriori a los usuarios. El sistema puede ofrecerte recomendaciones de lugares donde quedar, sistemas de reconocimiento, guías de mejores prácticas, howto romper el hielo y todo tipo de aditamentos para hacer fácil y sencillo tu entrada en el fascinante mundo de la promiscuidad organizada, los tríos espontáneos e incluso la orgía ocasional.

La lógica dice que tiene que haber gente tan interesada en el sexo sin compromiso a patadas. Has oído las historias de las quedadas de los grupos de chats. Conoces las leyendas de los swingers y las fiestas organizadas de Cap d’Adge. Es el momento de poner todo eso al alcance de la mano del usuario, y aprovecharnos de la publicidad resultante para hacer dinero.

¿Alguien tendría un poco de capital riesgo para invertir? Solo con el buzz que íbamos a generar en el menéame tenemos los gastos de publicidad resueltos! :)

Dic
18

Llegamos a las gratas a la par que temibles fechas navideñas, y con ellas la cartelera estalla en un mar de papanoeles despistados, animalitos heróicos, cuentos con niños como protagonistas y moralejas con miel. Ir al cine se convierte, aún más de lo normal, en un juego de azar en el que apuestas 6 euros: si ganas lo pasas bien y si no, te aburres y además perdiste 6 euros. Pero somos ludópatas, señora, y por eso seguimos yendo. Porque al final, el cine, como el casino, se convierte en una actividad social más. Las películas en casa se ven muy bien, pero para criticar a gusto hay que quedar con gente.

Centremos el tiro. Estas navidades tenemos, por ejemplo, a Dakota Blue Richards en La Brújula Dorada, adaptación de Luces del Norte de Phillip Pullman. Si no han leído el libro, o mejor, la trilogía His Dark Materials, corran a por él: existe en bolsillo a 5€ el ejemplar. Si lo han hecho, bien por ustedes, pero precaución con la película.

Una de las virtudes más maravillosas de El señor de los anillos de Jackson es la fidelidad a la obra literaria. Es tan fiel que, a veces, resulta aburrida, porque ya conocemos la historia y está tan cercano a cómo nos imaginábamos las cosas que llega a aportar poco. Cierto es que la obra de Tolkien lo pone fácil, porque ahí donde aparentan tochos, en sus novelas pasa relativamente poco pero profusamente descrito: ideal para convertirlo en un guión.

Y en el lado opuesto, cuantas veces hemos ido al cine a ver una adaptación de un libro y, zas! Chasco mayúsculo. El Señor… fue una excepción. Pero La Brújula Dorada no lo es. Es exactamente eso, un chasco. Un guión adaptado que recorta el original a base de chapuzas. La puesta en escena es excelente, pero el guión utiliza convenientes casualidades y conversaciones que nos cuentan a los espectadores cómo son las cosas, aunque para los protagonistas sea su realidad cotidiana. Estos y otros recursos empobrecen la historia, pero sobre todo, lo peor es el convertir un relato para niños maduros, con muerte-horror-manipulación y que te obliga a pensar para atar cabos, en un Harry Potter cualquiera, para niños más pequeñitos, inocentes y tiernos, que no deben ser expuestos a la crudeza de los argumentos originales. Sigh.

Por otra parte, el fin de semana vi Ratatouille, una película de dibujos animados que quizá, a priori, debiera haber sido mucho más infantil. Y resultó lo contrario. La animación se convierte en una herramienta más al servicio de una gran historia, grandes personajes y, sobre todo, grandísima capacidad narrativa con los planos y el ritmo. Una película que un niño podrá disfrutar, supongo, pero que desde luego que un adulto disfruta enormemente.

La taquilla hablará, y supongo que igual discrepa con mis argumentos. Pero yo lo tengo claro. Dadme más Ratatouilles, más Vecinos invasores, y llevaros vuestros Eragon, Brújulas doradas y Narnias.

Dic
10

Lo que hemos visto hasta fecha de hoy en repaso rápido:

Spiderman 3: mala.  Argumentos traídos por los pelos. Diálogos lamentables. Personajes con comportamientos poco coherentes. Demasiadas tramas en poco tiempo hacen que la historia se disperse. ¿He dicho ya que mala?

Piratas del Caribe 3: mala. Levemente mejor que la segunda parte, pero mala. Johnny Depp sobreactua, aunque sospecho que la culpa no la tiene él sino la dirección y/o el guión. Keira Knightley es una diva odiosa y no se la cree como capitán pirata ni Rita the Chickener. Orlando Bloom es el mismo vegetal anodino que en anteriores entregas. Pffff.

Los 4 Fantásticos y Silver Surfer: ésta no está mal. No es maravillosa y quema tracas menores pero entretiene. Un par de grandes tópicos que se ven venir de lejos, pero en fin, mejor que las dos anteriores. Que tampoco era tan difícil, la verdad.

Chuecatown: y luego preguntan porqué la gente no ve cine español. No la veais, de verdad. Es nefasta. Dejé de prestar atención a la media hora.

The Lookout: sorprendentemente decente. No puedo contar mucho de que va sin destripar el argumento así que, si no sabeis que ver, dadle una oportunidad.  Por lo menos es levemente original.

Sympathy for lady vengeance: interesante. Una de esas pelis sobre elecciones morales, que a poco que me conozcais, sabreis que me gustan mucho. La primera parte del flim es la clásica historia sobre chica que cargó con el mochuelo ajeno, y que sale de la carcel con ganas de vengarse (¿Alguien ha dicho Doble Traición? ¡premio!) aderezada con flashbacks para ver cómo la prota ha ido preparándose para lo que se avecina. La acción transcurre tranquila para de repente transformarse en una película de dilema moral en la última parte. A mí me gustó, pero ojo, cine coreano, lo que implica otro ritmo y partes en el argumento no tan obvias como estamos acostumbrados.

Un engaño de lujo: comedia romántica francesa, correctita, sin grandes alardes y con final predecible. Bien para ver con la chati y ganar unos puntos para que luego acceda a ver Grind House del tirón :)

Death Proof: vaya por delante que Tarantino me encanta. Podría ver todos los días una horita de su rollo habitual, o sea, gente rara teniendo conversaciones más raras aún con cientos de referencias culturales de las que no pillas ni la mitad y que acaban metido en una situación grotesca que implica sangre, violencia y estupor. Dicho esto, es exactamente lo que me esperaba, aderezado con unas estupendas escenas de persecuciones, mujeres de impresión a tutiplen, y guiños a otras películas. La disfruté como un enano, aunque es un poco demasié en algunos momentos y desde luego no es lo mejor que ha rodado este hombre.

Ha habido más películas, pero no me acuerdo de ellas. Es lo que tiene ir procrastinando entradas como ésta. Autocolleja, y para otra vez intentaré estar más fino.

En cuanto a series, seguimos enganchados a esa fuente de sabiduría que es Tony Soprano, Roma y, desde luego, Dexter. Ahora que la huelga de guionistas amenaza con extender sus consecuencias hasta mi hogar, he empezado a bajarme pilotos de series que ya tienen alguna temporada a sus espaldas, con la idea de aprovisionarme para la inminente escasez. Ya informaré si encuentro algo decente.

Dic
09

Hace unos pocos días comentaba con una amiga que, quizá motivado por el exceso de stress y algún problema navideño en la familia, tenía uno de esos días en los que notas la necesidad de afecto.

 

Es curioso esto, supongo que siempre está ahí pero se nota unos días más que otros. Dependerá del estado anímico, quizá. El caso es que yo soy una persona más bien fría para ese tipo de cosas, o eso creo, y sin embargo con la edad me voy, ehm, ablandando y volviendo más moñas. Me resulta sorprendente el hecho de que, en un momento de mi vida en el que no puedo encontrar motivo de queja por mi parte, todavía haya días que necesito el empuje extra de moral que da el hecho de que te demuestre el afecto alguien que quieres. Me dejó pensativo.

 

Mi amiga lo definió perfectamente con el término que da título al post: CPA, Calor de Pecho Ajeno. Parece ser un término ya acuñado por ahí y del que quedé inmediatamente prendado, incorporándolo a mi repertorio de expresiones en el momento. Sintético y suena bien. Viva el léxico popular.

 

Por matizar, y por añadir mi granito de arena, quizá cabe una mejora posible: Calor de Pechos Ajenos. Mismo acrónimo, con extra de significado :)

Nov
26

Poco que contar últimamente. Trabajo y stress, que parece ser el causante de mis grandes males digestivos. Para combatirlo, tomo bromazepam y revisiono constantemente este youtube que me indicó the Nava, y que encaja perfectamente con las ideas que me vienen a la cabeza viendo la televisión en ésta época del año.

Nov
05

Contra todo pronóstico, casi conseguimos reunirnos los cinco implicados, veteranos de titulaciones ya extintas. Pero finalmente maese Burnett se cayó de la convocatoria por complot laboral. Aún así, los otros cuatro valientes atendimos a la llamada gastronómica.

Comenzamos con un homenaje quedando allá donde el desaparecido Kanaille se alzaba en todo su esplendor. Posteriormente, pasamos a un tour de pinchovinos por selectos garitos de Deusto, haciendo un calentamiento para la que nos esperaba: el Txakolí Simón, que es algo así como el sitio donde las chuletas acuden a morir. De hecho, la carta poco más tiene que decir más que acompañamientos y postres para el chuletón. Es como una metáfora de la vida, todo gira en torno a la carne.

Después de unas pequeñas incidencias para encontrar el lugar por Artxanda, con la ayuda de una nativa encontramos el garito. Nos sentaron en una mesa en la que cabían siete sin problemas, así que de espacio estuvimos sobrados. Rápidamente escogimos: morcilla de puerros, unos simpáticos hongos, ensalada, pimientos, patatas, dos chuletones y le gourmet Barkley nos seleccionó un Remelluri reserva del 2002 que, a pesar de que no pude engullir a gusto, probé y, en fin, ha pasado a mi lista de muy bebibles.

 

 

Los entrantes se devoraron en un visto y no visto, y nos pusimos rápidamente con el plato principal, el cual viene casi sin hacer sobre una caja con brasas y una parrilla para que cada cual se lo haga a su gusto. La primera chuleta debió durar en la mesa menos de minuto y medio, la segunda ya fue más paladeada. El acompañamiento de ensalada y patatas fritas también fue prestamente devorado por los cuatro comensales, ninguno de los cuales es precisamente famoso por comer poco. Por supuesto la comida fue acompañada de una excelente conversación sobre tecnología, trabajo, series que ver y, claro está, mujeres. De éste último tema, qué decir tiene, solo han salido bellas palabras de nuestra boca.

Para rematar, un postrecito, que no falte. Yo pedi el fluido de chocolate, retratado en toda su gloria. Delicioso, un bizcochito caliente flotando sobre natillas, que al romperlo libera un enorme pegote de chocolate fundido. Si, se que suena a porno. Lo era. Una de esas cosas que mejor no intentar en casa porque, o sale mal, o sale bien y pasa a tu dieta diaria, con lo que conlleva.

 

 

Kepa decidió pasar directamente a los cafés, o copas, o no se cómo llamarlo cuando te tomas un escocés. Como puede apreciarse en la foto, le sirvieron uno tamaño gigante del McDonalds. La foto juega un poco con la perspectiva pero aún así, os puedo asegurar que era medio litro largo de escocés. La pinta en vivo era tremenda. Yo personalmente prefiero los jamaicanos, pero en cualquier caso, por recomendación médica no puedo tomar alcohol. O al menos, no en esas cantidades. Así que otra vez será.

 

Por último, rematamos la faena con unas copas (de nuevo, yo mirando, mardita sea!) en la terracita para a continuación darnos unos tutes en la PS2, de los que hay que decir que Javi salió como gran vencedor. No en vano jugaba en casa, nunca mejor dicho.

En resumen, un día cojonudo y propósitos cumplidos. Una pena no haber podido ser de nuevo los cinco, pero como ya comenté en otro post anterior, parece a veces que somos ministros. Esperemos que la próxima ocasión sea un poco más propicia, y culinariamente salga al menos tan buena como ésta.

 

Oct
24

A todos nos pasa. Vamos por la calle, estamos contentos y pensando en nuestras cosas, desprevenidos. Y de repente vuelves al presente y llevas, quien sabe cuanto, quizá minutos, silbando esa canción que nunca te gustó, de un intérprete que pasó al olvido salvo en los corazones de los horteras de verdad. La verguenza te asalta. Y el miedo, porque sabes que puede volver a ocurrir.

¿Por qué siempre nos vienen a la cabeza esas canciones que odiamos? ¿Qué tipo de relación amor-odio había entre Iván y su estilista? ¿O era un triángulo con el coreógrafo? ¿Me sentiré tan ofendido cuando vea vídeos de ahora dentro de 15 años?